
Aunque podamos decir que
los toros de Algarra no sirvan más que para montar
carretones, cuando sale alguno remiso y pegado a tablas en
una corrida con la buena suerte de que tenga enfrente a
gente como "El Fandi", se convierte todo en
una buena escuela para todo ese elenco de figuras del
recorte que no saben qué hacer con un toro en semejantes
circunstancias.
Dudo mucho que el gran conjunto de aficionados a los
festejos populares estuvieran viendo esa corrida de hace
unas fechas in situ, o por la tele, ya que no se
sabe aún por qué regla de tres, en la mentalidad de la
gente, los populares van por un lado y la lidia en plaza por
otro; el caso es que se convierte en una lástima que,
teniendo un maestro del recorte como David Fandila -ya que
siempre banderillea recortando- nadie se fije en sus
movimientos, alardes no exentos de verdaderos conocimientos
lidiadores -cosa de la que adolecen el 90% de recortadores-.
Para las figuras que sistemáticamente echan las culpas a los
toros cuando van a un concurso en el que los astados puedan
acularse a tablas y los recortadores con cara de poker no
saben ni donde ponerse, no estaría mal que de vez en cuando
miraran para la plaza, para gente como "El
Fandi", que sabiendo que no por ello un toro no tiene faena,
es capaz de, a cuerpo y con conocimientos -sin capotazos ni
banderilleros-, sacarle al más parado y aculado de los toros
el más lucido de los recortes con palitroques.
Esas lecciones son las buenas también para el aficionado, el
que protesta a un toro porque no se arranca al recortador y
éste ni se imputa porque no necesita ni sudor ni lágrimas
para justificarse... la culpa será del toro, no de quien no
sabe qué hacerle.
De ahí vienen luego los iluminados que dicen que tal o cual
tipo de toros no valen para recortes; cuando en realidad, el
que no vale es el recortador que no sabe que hacer si no
tiene delante unos simples carretones.
"El Fandi": ¡que mal banderillea!, pero que bien recorta.
El Tío Jindama

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