
En los tiempos que corren, es raro ver un festejo en los que no se
de un pase con una chaquetilla a una vaca o toro. Sin ir más
lejos la pasada Feria del Pilar, en las sueltas de
vaquillas, las reses sufrieron en sus propias carnes el
quebranto de los ventajistas pases con la prenda. Complicado
de atajar ésta tendencia, que por desgracia, hay muchas
posibilidades de que siga yendo a más. Es simple de
entender, en una tierra como la aragonesa, con el carácter
propio del aragonés, que tiende a creer que lo suyo propio
no vale, y que en otras tierras está la “panacea”, se ha
imitado durante las últimas temporadas, lo que en los vídeos
producidos en la Comunidad Valenciana se muestra de aquellas
tierras. Ello lleva a que los festejos pierdan su identidad.
Seguramente en la próxima Feria del Pilar, que tenemos a la
vuelta de la esquina, volveremos a ver cómo vacas muy bravas
son pasadas de chaqueta dejándose los riñones y
quebrantándolas. Eso privará de ver buenas acciones de la
res. Porque con la chaqueta no luce el animal. Si las capeas
del Pilar están llenas de chaquetas, lo que se
conseguirá es que cada vez se busque echar sólo vacas
inteligentes que se sepan salir de la quema. Las bravas
habrán de quedarse en casa, una pena.
Es positivo que en cada región los festejos tengan diferencias y se
distingan por su propia idiosincrasia. No sería nada bueno
que buscando imitar, todos los festejos de la geografía
nacional intentaran parecerse a los de una comunidad, sea
cual sea ésta. Se corre el riesgo de perder toda una
cultura de los festejos populares taurinos.
El tema de las chaquetillas viene a la mente al querer recordar al
mejor director de lidia que ha pisado el albero de La
Misericordia. No podía ser otro que un natural de
Cariñena de nombre Jesús.
Jesús Arruga
ejerció de director de lidia en las
sueltas de vaquillas de Zaragoza durante varias
temporadas. Su labor fue simplemente magistral, que viene de
maestro, lo que realmente era Jesús a la hora de
hacer quites a quienes eran cogidos. Su capacidad de
anticipación a las reacciones de los animales era digna de
elogio. Un gran conocedor de las capeas y de las vacas
corridas.
Lo habitual es que el director de lidia esté siempre acompañado por
su capote, pero no en el caso de Jesús. Rara vez lo
utilizaba. Él se bastaba de su chaquetilla. Y he aquí la
diferencia del uso de la prenda. Él la usaba portándola sólo
con una mano y recogida, simplemente para llamar la atención
de la vaca. Perfectamente dejaba el engaño en la cara de la
vaca para llevársela, antes y después sus piernas y
conocimientos hacían el resto. Y nada de abandonar la
chaquetilla, siempre la llevaba consigo hasta cuando tenía
que tomar el olivo. Llegaba pronto a la cogida, con la
dificultad añadida que supone controlar un ruedo de grandes
dimensiones atestado de personas. Él sólo se bastaba. Muy
recomendable es visionar los vídeos de las temporadas en las
que Arruga estaba de director de lidia en La
Misericordia.
Se puede jugar al juego de los errores de los pasatiempos, con las
diferencias que hay entre cómo usaba su chaquetilla Jesús
Arruga y cómo se usa ahora. Seguramente aparecerán
muchos “errores”, porque eso son, errores.
No va a descubrir éste artículo a Jesús Arruga, quien fue
todo como recortador acompañado de José Ángel Ortega
“Tacheli”. Pareja dominadora durante muchos años.
Después Jesús compaginó el ser subalterno con los
concursos varias temporadas, hasta que en 1999 decidió poner
fin a su carrera como recortador, para dedicarse en
exclusiva a vestir las luces de plata. Cambió el “mundo de
locos” de los recortadores por uno profesional (mejor
ahorrar calificativos). Decisión perfectamente entendible. A
partir de ahí seguramente taparía muchas bocas, que creerían
que un recortador de esos de las vacas corridas, no podría
tener torería ni temple para actuar de plata. Craso error.
Fue cuajando un gran subalterno. Las facultades estaba muy
claro que no serían un inconveniente. Porque si Jesús
les ganaba la cara a vacas corridas, cuartear a un toro
virgen después de picado es pan comido.
Pero a Jesús Arruga siempre le quedará su pasado de
recortador y siempre llevará, aunque sea en su mente, su
chaquetilla. La prueba palpable de ello, es que en caso de
cogida en festejo en el que actúe, ¿quién es el primero que
llega al quite? Y lo mejor de todo, en bastantes ocasiones
se le ve llegar a la cara del toro sin capote. Jesús
no lo necesita.
A día de hoy Jesús está en las filas de uno de los matadores
punteros, es decir, que más actúa a lo largo de la temporada
(sin entrar en valoraciones de si es justo o no el
escalafón). Y eso le supondrá un buen dinero al año, un
dinero merecido. Ganado con afición y llegando desde la base
de la fiesta, los festejos populares.
Jesús Arruga y su chaquetilla pasaron de hacer el
quite a “indispuestos” vaquilleros, o anillar a la 609 de
Arnillas o a la 88 de Ozcoz, a ser el mejor
tercero que hay en el escalafón de banderilleros. Un bonito
viaje, de las anillas a la plata.
Víctor Manuel
Giménez Remón