
Qué injustos son los recortadores con el
concurso que se autoproclama como “el más prestigioso de
España”. ¿Cómo pueden despreciar la cita más importante
de toda la temporada? ¿Cómo puede ser que a muchas de las
parejas punteras no les interese este grandioso concurso?
Seguro que es por la distancia que hay
hasta Castellón, desde Aragón, Navarra y La Rioja. Nada
tendrá que ver que los criterios de selección de las parejas
sean un tanto extraños, que la proporción de procedencia de
los participantes no sea del todo equilibrada, que el ganado
suela tener comportamientos muy variopintos, que los
recortadores hayan de llevarse sus propias anillas para
participar, que haya otros participantes pululando por el
ruedo en actuaciones de las parejas locales, que el tiempo
se detenga o no en función de qué pareja está concursando,
que la concesión de las anillas sea arbitraria, como sucede
con los veredictos del jurado en el Concurso de Recorte
Libre o que se entregue un solo trofeo para cada pareja que
consigue uno de los tres primeros puestos. Seguro que
todas estas minucias no tienen absolutamente nada que ver.
En Castellón participan las mejores
parejas del territorio nacional, año tras año, sin
discusión. Que en 2005 participaran un 37´5% de
recortadores de fuera de la Comunidad Valenciana, que
en 2006 volviera a ser un 37´5% (foráneos) - 62´5%
(de la Comunidad Valenciana) la proporción y que en
2007 hayan sido un 29´1% los foráneos, indica una
cosa bien clara. Los mejores recortadores de la especialidad
se encuentran en la Comunidad Valenciana. Y además se
encuentran en abundancia. No están repartidos por igual en
la geografía española. Porque claro, en el concurso más
prestigioso de España habrán de participar las mejores
parejas del momento. Es decir, los mejores son los que
participan en Castellón.
En el Campeonato Nacional de
Recortadores, que todos los años se celebra en Zaragoza,
aunque no sea el que más prestigio tiene de España, en la
pasada edición los porcentajes de procedencia de los
participantes fueron los siguientes: 6 de 24 (25%)
de Navarra, 6 de 24 (25%) de la
Comunidad Valenciana, 5 de 24 (20´8%)
de Aragón, 4 de 24 (16´6%) del País Vasco,
2 de 24 (8´3%) de la Comunidad de Madrid y 1
de 24 (4´1%) de La Rioja. Sin duda en Zaragoza no se
repartieron bien. Porque si en el más prestigioso de España
hay un 70% de locales y un 30% de foráneos,
en Zaragoza que haya un 20% de locales y un 80% de
foráneos, indica que se están haciendo las cosas al
revés que Castellón.
La selección de Castellón se realiza
mediante currículum. Las parejas que desean participar han
de enviar a la organización sus credenciales. Una vez acaba
el plazo, se eligen las doce que se estima oportuno. Como es
el concurso más prestigioso de España, hay que entender que
todas las que se quedan fuera, no son las mejores del
momento. Para el concurso de 2007, José Ángel Ortega
“Tacheli” y Manolo Pérez, habiendo ganado en las dos
últimas temporadas el 55% de los concursos en los que han
participado, claramente no estaban entre las doce mejores.
Al igual que Alejandro Cuairán y David Lago, quienes
siendo la tercera pareja que mejores resultados cosechó en
2006, tampoco tenían avales suficientes para su inclusión en
Castellón. Lejos quedan Diego Sedeño y Ricardo Carrión,
que siendo la pareja íntegramente levantina que mejores
últimas dos temporadas ha realizado, de manera evidente
habían de quedarse fuera de la lista de doce. Alex Losada
y Javi Gómez, es perfectamente entendible que se hayan
quedado fuera, puesto que Alex tan sólo ha realizado 42
concursos en los dos últimos años y Javi en Castellón haría
su debut, y el concurso más prestigioso de España, no puede
correr el riesgo de meter a un recortador de fuera a debutar
en las anillas. Ángel Palacios y Quique Otero tampoco
tenían que tener sitio. En Castellón no se dejan llevar por
regionalismos y aunque Ángel realizara tres concursos el año
pasado con actuaciones dignas, ¿cómo va a participar alguien
de la propia ciudad de Castellón? No se tenían que haber
molestado en mandar el currículum estas cinco parejas,
porque es obvio que no tienen categoría suficiente para
participar en el concurso más prestigioso de España.
Lo de seleccionar mediante currículum es lo idóneo, puesto que así, los encargados
de elegir a los participantes no han de molestarse en ir a
ver unos cuántos concursos a lo largo de la temporada, para
así saber el estado actual de las parejas.
El ganado en Castellón suele estar muy parejo. De las vacas de 15 anillas se puede
pasar a las bravas y encastadas que ponen muchos aprietos,
pasando por las que se desentienden de la pelea
descaradamente. Ganado de similar condición, pues.
Las anillas es muy bueno que se las tenga que llevar cada
pareja,
ya que así se ve mucho más colorido en las cintas. No se cae
en la monotonía de todas las parejas con las anillas
iguales.
También le da un ambiente muy familiar, cuando actuando una
pareja local, son varios los compañeros que se encuentran en
el ruedo. Es una gozada ver cuánto compañerismo
hay. Ver cómo se coloca la vaca entre cuatro o cinco
personas y se le cita en medio de la actuación, es algo que
habla muy bien de la fraternidad que existe en este
concurso.
Que las paradas de tiempo se realicen según convenga, es
algo también muy positivo.
Es lógico que si alguien desea saltar a la vaca descalzo se
le detenga el tiempo, mientras que si sufre una caída al
callejón no se detenga. Si no, las parejas empezarían a caer
de cabeza al callejón a propósito para detener el
cronómetro.
La concesión de las anillas, lo mejor es que sea aleatoria
en función de la procedencia de los participantes.
Da mucha más emoción al concurso. Si se otorgan las
realmente válidas pierde interés el dar a conocer cuántas se
conceden. Así se guarda la incertidumbre hasta el final.
Que sólo se de un trofeo por pareja a los vencedores es algo
que fomenta el compañerismo.
Si tuvieran uno para cada uno, seguramente no se llamarían
ni para felicitarse las pascuas. De esta manera se juntarán
con frecuencia para admirar el preciado galardón y pasarán
buenos ratos rememorando su éxito en la capital de La Plana.
Con toda razón, uno de los responsables
del concurso de Castellón, cuando en su ciudad se celebran
las fiestas del Pilar, critica duramente vía radiofónica a
la organización de la feria de festejos populares del Pilar.
Tiene toda la razón, puesto que en Zaragoza las cosas se
realizan al revés que en Castellón, que debe ser el modelo a
seguir.
En 2007 alcanzaba la vigésimo segunda
edición el concurso en sus fiestas de La Magdalena. Pero el
concurso de Castellón es modesto y humilde, porque pudiendo
poner en los carteles “el concurso más prestigioso del
Mundo”, se limitan a poner “el más prestigioso de España”.
¡Qué injusta es esta vida! Cada vez se
publican menos reportajes del concurso más prestigioso de
España, tanto en los medios especializados, como en
internet. El concurso más prestigioso de España merece
reportajes especiales y un detallado seguimiento, con
crónicas pormenorizadas de lo acaecido. Y además al concurso
más prestigioso de España, va cada año menos público. Se ha
pasado del lleno hace menos de una década, a menos de un
cuarto de plaza. ¿Le parece caro al público 12 € por el
concurso más prestigioso de España? Ese precio es
prácticamente regalado para tan magno acontecimiento.
Una última reflexión: ¿Por qué no nombrará Luis Aguilé en su
gran tema “Nadie me quita mis vacaciones en Castellón” el
concurso más prestigioso de España? ¿Cómo el intérprete de
letras que están ya en la historia de la música como “La
Chatunga”, se ha podido olvidar de uno de los eventos
anuales más importantes de la provincia de Castellón? Este
Aguilé y sus corbatas…
Víctor Manuel
Giménez Remón