BALANCE DE LA GANADERÍA
MARQUÉS DE SAKA

Una
vacada acostumbrada a capeas muy
pobladas en su temporada
habitual. Más pobladas que la de
Zaragoza
incluso, en algunas ocasiones,
como
Tolosa. Pero en
Tolosa
la película es muy diferente,
aún con más número, no hay el
nivel de ansia que se
encontraron aquí. Si estas
mismas reses, a lo largo de la
temporada habían actuado en
festejos así, luciendo y
brillando con subidas al tablao
y remates en tablas, algo había
pasado para que no lo pudieran
hacer.
Otros
hierros podían venir a hacer
probatinas, pero este no. Éste
hace mucha capea en plazas de
dimensiones similares. Ahí cuaja
actuaciones buenas sabiendo
estar. Pero lo que se iban a
encontrar, fue muy diferente.
Por eso la imagen no fue buena.
El que paga la entrada en el
tendido no quiere saber nada de
las cosas accesorias, quiere
resultados, que fueron los que
no hubo.
Todo
quedó en un gran trabajo sordo.
Un tranco para la capea y una
movilidad dignas de alabar.
Movilidad que muy pocas
ganaderías tienen en el panorama
nacional. Por saber trabajar,
una de las mejores vacadas que
hay. Luego, cuando hay que pedir
otras virtudes en forma de
buenas acciones que llenen, ahí
y la cosa ya escasea más. Una
ganadería que previsiblemente
podía haber hecho una mañana
correcta en
Zaragoza
de cara al espectador, pero que
no le dejaron.
Y no
le dejaron porque la cosa fue
diferente a la de otras veces.
Salir a citar, recortar, quebrar
o hacer lo que se quiera,
siempre ha pasado y no hay nada
que objetar. Cuando sale una
noble que se deja, aún más. Pero
ya ver cómo se partían,
retorcían, citaban a destiempo,
se cortaban arrancadas y se les
daba con ansia, hace sospechar
que aquello normal no era. Eso
es lo que hubo.
No va
a ser eso lo que justifique la
falta de malicia y picante que
tuvo el lote de
Saka.
Pero todo suma y si a ellas les
faltaba eso, lo otro fue
rematarlas. Se privó al que paga
la entrada de ver una mejor
mañana. Que al máximo nivel de
estas reses no hubiera llegado a
cotas altas, es obvio, pero era
un hierro para hacerlo bien.
La
mejor, la
Nº 57 que actuó en sexto
lugar. Una vaca que aún con lo
que le hicieron, se sobrepuso y
lució. Además de ella, la tónica
de las demás fue similar. Un muy
buen fondo para trabajar la
capea, y no parar en toda su
estancia en el ruedo. Pero mejor
las del principio de la mañana,
que las del final, que ya no
pudieron con la batalla. Y un
detalle muy bueno, es que todas
ellas hicieron salidas de
toriles galopando.
Dos
cabestras recogieron a las
vacas. Las dos movidas pero
haciendo de manera correcta su
labor.

Las dos mansas de
Saka
Foto: Pili
Y en el encintado de sujeción de
las bolas, lucieron los colores de la divisa las reses, que
además coincide con los colores de la bandera de
Euskadi.

Las bolas
Foto: Pili
Sin
brillo, así fue la comparecencia
de Marqués
de Saka. Aburrida por
momentos la mañana y sin
lucimiento salvo en destellos
puntuales. Visto el panorama,
tuvo muchísimo mérito que no
saliera escaldado de
Zaragoza.
Estuvo muy digno y si no fuera
por tener vacas tan apropiadas
para la capea, hubiera sido una
debacle, con lo que fueron a
hacerle a las vacas. Muy pocos
hierros hubieran sacado la
cabeza para poder respirar en
mañana tan torticera, las reses
vascas la pudieron sacar. Se
puede ir orgulloso de tierras
mañanas
Asier Arrizabalaga.
Apesadumbrado porque no se
pudieron ver más destellos en
forma de remates y subidas al
tablao queriendo coger, pero las
circunstancias fueron las que
fueron y pagó los platos rotos.
El tiempo dará o quitará razón
de si Saka
vale para
La Misericordia. Para el
que lo supiera ver, no hará
falta el tiempo.