Dos sustos hubo en la tarde. El primero
serio, al hacerle la sexta vaca hilo a Lago y cogerle
la pierna fuera del burladero. Fea pinta tenía, porque
aunque la vaca iba bien afeitada, al cogerlo contra la
pared, podía haberle calado. Por fortuna no hubo cornada, ni
si quiera interna. Pero el susto fue importante.

Sergio fue por delante con Aldo.
Foto: Pili
El segundo fue el de Aldo Sorrosal,
de El Burgo de Ebro, que cuenta con muy poca experiencia. Se
precipitó al ir a recortar y sufrió un revolcón importante,
aunque sin ninguna consecuencia. Y es aquí con el caso de
Aldo, con el que hay que volver a algo de lo que se dijo
al principio. Recortar en una capea es muchísimo más
sencillo que hacerlo en un Concurso de Recortadores.
Aldo, durante las mañanas de vaquillas del pasado
Pilar, se hartó de recortar. Y sin embargo, cuando se probó
en esta tarde por primera vez, estando él sólo con un
compañero, una vaca muy noble lo arrolló. ¿Qué conclusión se
saca? Pues que a Aldo le fue mucho más difícil
enfrentarse con otra persona, sólos a una res, por noble
que fuera, que recortar en una capea aunque la vaca sea
complicada, porque está pendiente de más estímulos.

Este es Aldo Sorrosal en la pasada feria del Pilar.
Fotos: Torova

Susto de Aldo, así también se aprende, no pasa nada.
Fotos: Toñín
Pero no pasa absolutamente nada. Todos
los recortadores en sus inicios han llevado revolcones. De
ellos se aprende. Siempre la cogida es fallo del recortador,
porque la vaca está para eso, para coger. Y no hay ningún
problema por caer, una o veinte veces, la clave está en
levantarse una vez más de las que se caiga.

Ideal vaca para aprender. Foto:
Pili

Buena anilla de David Diago.
Fotos: Pili y Toñín

Mario Fernández saliendo de la cara.
Foto: Pili
Con las tres últimas vacas de la tarde
siguieron lo consejos, y se vio progresión respecto al
inicio de la propia tarde. Está claro que en apenas dos
horas no se van a afianzar los conceptos y se va a tener
aprendido, pero sí que ya se atisbó que ya se empezaba a
saber qué hacer en la plaza.

Óscar alargando la mano al pitón, ya saldrá, poco a
poco. Foto: Pili
Una vez acabaron las vacas en la plaza,
se pasó al comedor para seguir la tarde viendo vídeos de
concursos. Ahí estaba ya un acogedor fuego y una reponedora
merienda, preparada por Toñín. En torno a la merienda
y a la televisión, comenzó el visionado de vídeos de
concursos de la época de Arruga – “Tacheli”. Como se
aprende es viendo a los mejores.
Salieron muchos consejos de nuevo, y se
pudo ver en el vídeo, cómo realizaban en los concursos, lo
enseñado anteriormente en la plaza. Qué mejor manera de
comprobar que todo lo enseñado funciona, que verlo hacer a
la perfección en los concursos de entonces.
También se
vieron los inicios de algún
recortador ahora consagrado, y que por aquel entonces se
podría decir que estaba “más verde que el laurel”. Prueba
evidente de que se puede llegar a lo más alto desde abajo
del todo. Siempre con tesón y afición. A veces bastantes
años de travesía del desierto en los concursos, dan frutos.

Y al acabar las vacas, sesión de video
Aparecieron otros conceptos, ya no
técnicos, si no más psicológicos y físicos. La mentalidad
con la que hay que salir a los concursos debe ser abierta y
fundamentalmente ganas de luchar por todo. No venirse abajo
por el número de la papeleta en un sorteo. Los concursos
están plagados de ejemplos de tardes en las que se ha podido
con la vaca más fuerte a priori. Sobre todo, mentalidad
ganadora. Y en el plano físico, el tratar de estar lo más
fuerte posible. Tener facultades y mucho fondo, dará la
clave para estar fresco en la cara de la vaca. Cuanto más
fuerte, más se piensa en la plaza, y los concursos eso es
vital.
También se habló de que hay que saber ver
la condición de las vacas. Tanto para las desconocidas, que
es primera vez que se las ve, como para las conocidas, para
saber ver cómo están en ese día en concreto. Puede cambiar
mucho una vaca de un concurso a otro, y eso hay que saber
verlo. A la vaca en la plaza, hay que hacerle una
radiografía. Ver cómo se desplaza, cómo llega a tablas, si
galopa o trota, cómo entra al embroque, cómo es su
embestida, qué posibles taras puede tener, alguna posible
lesión que la merme. Todo eso hay que verlo.

Muy atentos todos
Una vez concluido el vídeo se dio por
finalizada la Primera Clase Práctica. Una piedra de
toque, esta primera clase. Visto el resultado, y el parecer
de los que en ella participaron, es algo que se va a
repetir, que esa era la idea en un principio, hacer varias
durante el invierno.
En el capítulo de agradecimientos, hay
que hacer varios.
El primero a Luis Miguel Logroño,
el ganadero que trajo las vacas. Una gran persona Luis
Miguel, trajo sus vacas y estuvieron a disposición para
lo que quisimos.
El segundo a José Ángel Ortega
“Tacheli”, por estar dispuesto, desde el primer día que
se le propuso la idea, a lo que hiciera falta. Es
gratificante, cuando alguien que sabe, desea compartir sus
conocimientos.
El tercero a Toñín, por dejar una
vez más su finca para realizar la clase y ejercer
perfectamente de anfitrión.
Los cuartos, los varios aficionados
que vinieron a ver la tarde, que ayudaron en lo que pudieron
cada uno. Y que cuando llegó el momento de pagar entre todos
un dinero para compensar al ganadero, no dudaron en aportar
ellos también. De Zaragoza, de Remolinos, de Utebo, de
Barbastro y de una zona indeterminada por la carretera de
Logroño. Cada uno ya sabe quienes son.
Y quinto y último, a los doce que
vinieron a querer aprender. Si salieron contentos de lo que
ahí vivieron y aprendieron, misión cumplida. De eso se
trataba.
La tarde tuvo rigor. Se hicieron las cosas con seriedad.
Siempre saliendo a las vacas por parejas y sin hacer ninguna
cosa rara. Todo con orden. Ese aire es el que se buscaba
darle. Que esté cerca del ambiente de un tentadero y lejos
del ambiente de una capea. Estas clases no pretenden ser una
capea. Se intenta que sean algo serio. Con un ambiente
distendido, pero con seriedad.
Se trata de crear un germen para los
Concursos de Recortadores. En los tiempos que corren hay
que fomentar la participación en las anillas, si no, nos
quedaremos sin parejas. Esta puede ser la manera de que
aprendan. Unos llegarán y otros no, es ley de vida. Es muy
complicado, así que cuantos más lleguen a raíz de esto,
mejor. Con esto, podrán progresar, y aunque igual a algunos
luego no les llegue el valor, las facultades, o la cabeza
para tanto, no pasa nada, no todo el mundo llega a la élite
en cualquier ámbito de la vida. Ahora bien, que la meta de
todos sea llegar, que por orgullo quieran llegar a ser un
recortador con mayúsculas. Que nadie se desanime, se puede
llegar aunque al principio se vea negro.
La próxima en Enero.
Víctor Manuel
Giménez Remón