La tercera de las clases invernales fue
la de mayor acogida de las tres. Tras la publicación de los
reportajes de las dos primeras, han sido abundantes chavales
los que se han interesado por participar en ellas.
Llegó hasta 21 la cifra. Y eso que
algunos no pudieron venir a la cita o participar a última
hora. Hasta un total de 33 chavales han estado participando
entre las tres clases. Ha habido ya participantes de cinco
Comunidades Autónomas. La mayoría han sido aragoneses, pero
también han tenido representación Navarra, La Rioja, País
Vasco y Comunidad Valenciana.
Nuevamente se volvió a contar con el
ganado de Logroño Tovar. Como ya se dijo, si algo
funciona, es mejor no cambiar nada. Como Luis Miguel se está
portando muy bien en las clases trayendo vacas ideales y
poniéndolas a disposición de lo que haga falta en cada tarde,
pues que siga viniendo, es lo mejor.
Hierro y divisa de Logroño
Tovar
El camión dispuesto en el
embarcadero. Foto: Pili
Fran, el futuro ganadero. Foto:
Pili
En la tercera clase hubo una ausencia muy
grande. José Ángel Ortega “Tacheli” no pudo venir y por
tanto no pudo dar la clase. Muy complicado resultó
reemplazar a quien tenía que dar la clase. Y es que para
enseñar no hay otro como “Tacheli”, pero bueno, tocaba tirar
para delante con la clase.
En principio la clase, en esta ocasión,
iba a ser Manolo Pérez el que la iba a dar. Aunque desde
días atrás iba a haber un invitado de excepción. Jesús
Arruga aceptó la invitación de venir a la clase. A la
postre fue Jesús el que dio la clase. Difícilmente
superable, que en ausencia de “Tacheli”, diera la clase
alguien mejor.
Jesús
Arruga dio la clase.
Foto: Pili
Jesús dando la charla
previa. Fotos: Pili
Explicándose.
Foto: Pili
Jesús, en la charla previa, orientó sus
consejos más en global hacia los concursos. No entró en
cosas concretas. Habló de mentalidad y preparación física.
Quiso inculcar que esos dos factores son vitales para los
concursos. Hay que tener mentalidad de ir a por todas y una
muy buena condición física para aguantar los tres minutos.
Así fue la clase, más enfocada a la
mentalidad y la potencia física, que hacia los conceptos
concretos, de las dos anteriores.
Saludo con Luis Miguel, el
ganadero. Foto: Pili
Las reses de Logroño Tovar.
Fotos: Pili
Las parejas empezaron, según estaban más
bregadas, más lo hicieron lógicamente, a hacer lo que Jesús
les decía. Ir a los medios con la vaca. Si ahí se puede con
la vaca, la batalla está ganada. ¿Por qué? Pues porque los
medios son los terrenos de la ventaja para la res. Si ella
se siente podida en los terrenos en los que tiene ventaja,
le afectará y le hará venirse abajo. No hay que descuidar el
aspecto psicológico de las reses.
Asier e Imanol bien
compenetrados. Fotos: Pili
Hay que saber cómo reaccionan las vacas y
cómo les puede afectar el sentirse podidas o el sentirse
ganadoras. Puede parecer un absurdo, pero las vacas piensan,
porque no hay que olvidarse que el ganado corrido asimila en
cada salida, unas más, otras menos, en función de cada res.
Y por ello hay que saber cómo piensan. Hay que saber que una
vaca si le llega una tromba de recortes en los medios, con
mucha continuidad y sin dejarle respirar se va a venir
abajo. Físicamente por agotamiento, pero psicológicamente
también, porque va a ver que no puede ganar la pelea. Igual
que a una persona le provocará frustración luchar contra
algo a lo que no puede vencer, a las reses les pasa
exactamente lo mismo.
Llegando bien a la cara
Rubén y Sergio. Fotos: Pili
Sergio Teller y Rubén
Álvarez llevando la vaca a los
medios como les indica Jesús
Arruga.
VÍDEO: Torova
Entonces aparece el dominio, se manda
sobre la vaca, no manda ella sobre la pareja. Fundamental,
si la pareja domina en los medios, la lidia irá por donde
quiera la pareja, no por donde hubiera querido la res. Se le
somete. Dominar se domina estando muy juntos y dando mucha
continuidad.
Además de aplacar a una vaca en los
medios, se consigue un beneficio propio, y es no tener que
saltar la barrera. Saltar la valla desgasta mucho, así que
cuanto menos se haga, mejor. ¿Para ello qué es fundamental?
La compenetración. Y la compenetración nos lleva a las dos
primeras clases, pisotón para parar la vaca, mano por
delante, salida mirando para atrás y hacia el lado derecho,
por donde viene el compañero.
Parándola con el pisotón. Foto: Pili
En la cara de maneras
diferentes según la embestida. Fotos: Pili
Aparecieron dos aspectos nuevos en esta
clase. El primero, cómo coger a las vacas y poderles ganar
la cara. Dentro de los noveles, los hay ya con tablas como
para defenderse bien ante una vaca. Sin embargo a otros les
pasó, que pese a tener bastante experiencia con vacas, les
resultaba muy nuevo salir a una plaza vacía sólo con otra
persona. Fundamentalmente les pesaba a la hora de coger las
vacas. ¿La clave? Cómo ganaban la cara. Mientras que algunos
con menos facultades y menos velocidad, lo hacían con
solvencia, los hubo que con muchas piernas resultaban
apurados en los embroques.
Apurado Pedro Hurtado. Foto: Pili
Óscar cogiendo bien a la
vaca. Foto: Pili
Manolo haciéndolo muy fácil. Foto: Pili
¿Qué pasaba? Pues que no ganaban la cara
hasta el final del recorte, y eso supone un embroque apurado
y una invitación a la vaca a hacer hilo. La cara hay que
ganarla por terrenos y saber coger a la vaca. No sólo por
velocidad y potencia. Cuando se gana la cara con tiempo,
todo es más fácil. Más facilidad para poder anillar, más
soltura en el recorte y menos apuros a la salida. La cara,
según se coge a una vaca, se le puede haber ganado ya en la
arrancada del recorte. Así se tiene toda la carrera para ir
midiendo al pitón y poder tener mayor posibilidad de acierto
para anillar.
Embroque apurado de José
Silvestre. Foto: Pili
La pareja de peralteses,
Guillermo y Alberto. Foto: Pili
Bairon Galdeano bien en la
cara. Foto: Pili
Mario Fernández,
progresando. Foto: Pili
Un concepto que apareció también es el
cómo lidiar a vacas que quieren salir sueltas o con
tendencia a aquerenciarse. Siempre hay que ir al medio a por
ella, ahí la vaca es donde acudirá. En los terrenos de
tablas, puede no querer pelea. Lo que dice la teoría es que
hay que ponerse uno detrás de otro. Un primero a modo de
amparador, llamará a la vaca y provocará su arrancada,
consintiéndole y haciéndole creer que va a arrancar a por
presa, confiándola. Una vez se arranca tendrá que ser el
compañero el que aparezca por detrás para dar el recorte. A
partir de ahí es cuando puede empezar la rueda. Si la vaca
se quisiera desentender, pues vuelta a empezar. Para vacas
así, es un remedio útil.
Fáciles en la cara Asier e
Imanol. Fotos: Pili
Héctor y Juan Carlos, los
hermanos de Ejea. Foto: Pili
Recibiendo los consejos de
Jesús Arruga. Foto: Pili
Saliendo del recorte. Foto: Pili
Saltaron a la arena todos los presentes,
unos más otros menos. A todos intentando acoplarlos a la
vaca que mejor les podía ir según su experiencia. Nuevamente
se vio mejoría respecto a las clases anteriores de los que
repetían. Así como los que venían por primera vez, según
pasaba la tarde se encontraban más sueltos y se desenvolvían
mejor.
Parándose en la cara Bairon. Foto: Pili
Luis Escalera saliendo del
recorte con Bairon al quite. Foto: Pili
Rubén con la mano por delante. Foto: Pili
Saúl Alcalde con la vaca
humillada. Foto: Pili
José Silvestre salió con Manolo
y atendió a sus consejos. Fotos: Pili
También estuvieron bien
compenetrados Guillermo y Alberto en su segunda vaca. Fotos: Pili
Perfectamente parada por Imanol. Foto: Pili
Ganando la cara con tiempo y
midiendo Asier. Foto: Pili
Una rueda de Saúl y Mario. Foto: Pili
Saúl con la mano en el
pitón. Foto: Pili
Bairon también con la mano en
el pitón. Foto: Pili
Hubo bastantes sustos por caídas a la
salida de la cara de la vaca. Y es que el miedo atenaza. Sí,
el miedo, y no es ninguna deshonra. Miedo pasan todos los
recortadores, la llave del éxito está en cómo dominarlo.
Cuanto más se conoce algo, más se domina, y cuanto más se
domina, más control se tiene sobre ello. Así pues, según
vayan dominando el recorte, mejor podrán controlar su miedo,
lo que les llevará a saber estar más cómodos con las reses.
Hubo bastantes sustos en la
tarde. Foto: Pili
En esta tercera clase no se pudieron
poner vídeos, pero con la tarde agradable, se cambió por
una tertulia en torno a la merienda. Jesús Arruga
estuvo departiendo con los presentes y siguió incidiendo
en su manera de ver los concursos. Conforme cayó la
noche, se fue yendo la gente y se dio por concluida la
tercera clase.
La charla de Jesús con los
participantes. Foto: Pili
Una clase, que al margen de lo que
sucedió con los participantes, nos dejó momentos para el
recuerdo. Los presentes disfrutamos de algo que no se veía
desde el 17 de Octubre de 1999. Más de 8 años después de
aquella mañana con la Nº 88 de Ozcoz, Jesús Arruga
volvió a recortar. Simplemente un dato, al cuarto recorte,
consiguió meter anilla a una vaca que se le cruzó en la
embestida. Nada más que añadir.
Lo sentimos, pero tanto las fotografías,
como el vídeo de lo vivido, quedarán para los ahí presentes.
Dejamos una imagen como prueba.
Testimonio gráfico de lo que
hacía 8 años que no se veía. Foto: Pili
Página publicada en Zaragoza a 1 de Abril de
2006
Responsable de la página: Víctor Manuel Giménez Remón
Correo electrónico:
festejos@festejospopulares.net