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Gloria eterna para una vaca brava: "Milanesa"

 

En el mundo taurino quedan grabados en la memoria los nombres de toros que han entrado en la historia. La veneración que se siente por este animal, le hace tener un reconocimiento póstumo, que ningún otro animal tiene. En el ganado corrido, esto va más allá. A un animal se le sigue durante toda su vida. Ni hasta el toro más famoso lidiado en una plaza, podrá igualar nunca el sentimiento que despierta una vaca a la que se ha visto actuar durante cerca de veinte años.

El 20 de Enero de 2022 el festejo popular se quedó sin una de las mejores vacas de la historia. La Nº 156 "Milanesa" de Santos Zapatería. Con 20 años ya cumplidos, moría una señora vaca que será imposible de olvidar. Cuesta ponerse delante del teclado del ordenador a escribir sobre semejante animal sabiendo que no se va a poder estar a la altura de lo que ha significado esta vaca. Aún así, como no puede ser de otra manera, merece un artículo.

Nació el 17 de Noviembre de 2001. Casualidades de la vida, coincidía con servidor en su cumpleaños. El guarismo 2 lucía en su paletilla derecha, puesto que los años ganaderos comienzan el 1 de Julio del año anterior. El 156 en el costillar y la "Z" en el anca. El día del herradero se la marcaría con las mismas ilusiones que se depositan en todas las reses que van a ser el futuro de la ganadería. Aquel día se estaba marcando a una res especial.

Se empezó a dar a conocer en la plaza que, probablemente, más veces pisó: Cadreita. Por aquel entonces, el hierro de Santos Zapatería echaba unas tardes ahí de quitarse el sombrero. Vienen a la memoria la Nº 5, la Nº 20, la Nº 160, la Nº 126, la Nº 167, la Nº 117... Aquellas tardes eran de hacer afición. Entonces se les hacía más caso a otras que tenían grandes detalles. Pero la mejor, para quien lo sabía ver, ya era "Milanesa". En una de esas tardes tocó verla de muy cerca. La imagen de estar metida hasta las ancas en uno de los burladeros que hace esquina y que si no se llega a atascar, varios de los ahí presentes hubiéramos cobrado, es de las que no se olvida.

En Cadreita era esperada en cada tarde de "Chusma". No habrá un centímetro de tablas en el que no se colgara a lo largo de su vida. Cadreita es la primera plaza que viene a la cabeza cuando se empieza a recordarla, pero la lista de plazas que pisó en su vida es interminable. Estuvo en todas las plazas más importantes del festejo popular, capitales de provincia incluidas. Era en las plazas de tablas donde más lucía. Así pues, podemos recordar todas las actuaciones colosales que ha dejado en plazas de callejón. Incluso la anécdota de echar abajo una puerta en Novallas en uno de esos pechugazos tan suyos.

En las anillas no hizo una gran cantidad de concursos. Y aún así estuvo entre las mejores vacas del año en 2007, 2008 y 2010. Con hacer un solo concurso le valía para demostrar que merecía estar ahí. En 2006 en Cintruénigo, en 2007 en Cintruénigo y Peralta, en 2008 en Cintruénigo, en 2010 en Aldeanueva de Ebro, en 2011 en Zaragoza, y en 2016 en Azagra. Solo siete concursos en su vida. Tristemente no pudo estar en Pamplona porque sus mejores años coincidieron con el empecinamiento en lo colorado. En las anillas fue una vaca complicada de lidiar porque no paraba de rematar en tablas. Siempre exigía mucho compromiso. Llegó a Zaragoza en 2011, mereciendo estar y ahí, de los tres minutos, dos no estuvo bien y sí lo estuvo en el último. Vicios que cogen las vacas de capea. En 2016 en Azagra se plantó en los medios y dijo ya no estoy para estas historias.

Solo con todo lo mencionado hasta ahora, ya sería una gran vaca. Una vaca para tenerla en la memoria y decir: vaya vaca. Ahora bien "Milanesa" no ha sido solo una gran vaca. Ha sido más. Ha sido una vaca especial. Y de esas, muy pocas. ¿Dónde y cómo se convirtió en especial? En La Misericordia. Hizo lo que ninguna otra vaca ha hecho. Salir diez años seguidos y en todos optar a ser la mejor de la feria. Diez años en una de las capeas más duras que existen. Repetimos, diez años. Una década. Hay niños que han pasado de estar haciendo la comunión a tener el carnet de conducir con "Milanesa" en la tele en el Pilar.

Vamos a ver si tratamos de definir con exactitud lo que hacía esta vaca en Zaragoza con palabras. En resumen, era una barbaridad. Para la capea, servidor es la vaca más brava que ha conocido. Desterró esos clichés de que las vacas de capea tienen que pensar mucho, irse sueltas, cambiarse de terrenos y ese largo etcétera de lo que muchas veces son justificaciones para tapar defectos. Esta demostró que no es imprescindible. Y si le tocaba salir dos veces en la misma mañana, salía y estaba mejor en la segunda salida que en la primera. Sin ser, ni mucho menos, la tonta del bote, "Milanesa" no contaba entre sus principales virtudes con la inteligencia para trabajar. Era todo a base de corazón, siempre quería coger. Claro que con el paso de los años evolucionó en su manera de comportarse. Pero la base fue una bravura descomunal. Tampoco era una vaca dura de las de repartir estopa. Y sin ser así, lograba poner orden en mañanas durísimas. Y tampoco es que fuera ni ágil para subir, ni excesivamente rápida. Entonces, ¿cómo ponía orden? A base de rematar, rematar, rematar y volver a rematar. Nunca una vaca ha rematado con tanta verdad, tantas veces. Se partía los pechos en cada remate. Y si no llegaba con inercia, se paraba, observaba y con solo una mano que asomara encima de la barrera, se colgaba barriendo metros de tablas apoyada únicamente en sus cuartos traseros. Quien lea esto podría pensar: entonces no quería salir de tablas. No, no es así. Cierto es que hay vacas que se tapan en tablas dejando detalles porque las afueras les dan alergia. No era el caso. "Milanesa" cada vez que se la recortaba, no despreciaba el recorte. Obviamente tras hacer hilo llegaba el estacazo. Si a eso le añadimos las arrancadas en largo que o cruzaba la plaza haciendo hilo o subía y bajaba del tablao buscando presa, ya tenemos un comportamiento difícilmente igualable. Obviamente el aficionado sabe que la clave no es lo que se haga si no cómo se haga. Ahí también sale ganando. Pocas vacas han hecho en su vida las cosas de la manera de "Milanesa". Entrega máxima. Gestos, movimientos, expresión. Todo de vaca brava de verdad.

Si nos ponemos a pensar que todo lo descrito en el párrafo anterior, esta vaca lo hizo durante diez años en Zaragoza, siendo su última salida con casi dieciocho años, estamos sin asegurarlo categóricamente por las reservas lógicas de respetar a quien no lo crea así, ante la que es la mejor vaca de la historia en las vaquillas de Zaragoza. Eso es mucho decir. La mejor en una de las batallas más duras que existe para una vaca de capea. Por el albero de Zaragoza han pasado muchísimas vacas de una categoría fuera de toda discusión. Y sí, por encima de todas ellas está "Milanesa". ¿Actuaciones puntuales mejores? Puede ser. ¿Carrera como ella? No.

Podría creerse que "Chusma", que siempre la vio desde los bancos de toriles, consciente de lo que tenía en casa y sabiendo que Zaragoza le daba mucho, le hacía temporadas a medida para que la vaca llegara con pocos kilómetros. Error. Hasta sus casi dieciocho años no dejó de hacer temporadas largas. Muchas salidas y en plazas de compromiso y exigentes. Y la que no era exigente, ella misma se ponía la exigencia. Temporadas que se habrían cargado a prácticamente toda la cabaña del festejo popular. Y habrá quien pensará que las de calle aguantan eso y más. Claro, pero luego no salen en Zaragoza y ponen a la plaza en pie.

En el Pilar ganó dos veces el premio de mejor vaca. ¿Solo dos veces? Pues sí, injustamente sí. Sus triunfos fueron en 2012 y 2018. Pero para quien esto escribe, además de esos dos trofeos debería haberlo ganado también en 2011 (ex aequo), en 2013, en 2014 (ex aequo), en 2015 y en 2016 (ex aequo). Mereció dos títulos más en solitario y tres compartidos. Debiera haber ganado siete veces en las vaquillas. Obviamente habrá quien piense que no merecía siete. Pero, ¿es justo que solamente ganara dos veces en Zaragoza?

El que no consiguiera más galardones no influye en absoluto para restar un ápice de grandeza. "Milanesa" trascendió al festejo popular. Era capaz de hacer que la plaza entera estuviera pendiente de ella cuando salía. Conseguir eso a base de bravura es lo difícil. A base mansedumbre saltarina al callejón, no es muy complicado. Y no solo en la plaza, también en la tele. Se esperaba su salida en las mañanas de "Chusma". Eran muchos los mensajes en redes sociales y en emails hablando de ella. No solo lo hacían aficionados que la conocían. Lo hacía también gente que sin entender, se quedaban alucinados del comportamiento que tenía. Gente que ve vacas únicamente en el Pilar comentaba la actuación. Y eso, no nos hacemos una idea de lo que supone para el mundo del festejo popular. Se aprendieron el nombre de "Milanesa" e hizo que se aprendieran también, cuando pugnaba con ella, el de "Estornina" por ganar tres años seguidos. Los debates entre partidarios de una y otra, que no llegaron al hooliganismo regionalista, daban gusto.

Las últimas temporadas en las que salía en Zaragoza, siempre parecía que era su última actuación en La Misericordia. Lo ovación en el paso a corrales sonaba a despedida. Un año había estado por debajo de lo que acostumbraba y lo lógico es que la edad ya le pesara. Pero no, siempre hubo un año más. Pasaba el invierno y la vaca seguía en condiciones. Seguía con unas cuantas salidas al año y terminaba en el Pilar. Lo que terminó haciendo en su vida, de los quince años en adelante, es para hacerle un monumento. No nos hacemos una idea del mérito que tiene que una vaca con tantas salidas, tan duras y, entregándose en ellas de tal manera, llegara a vieja manteniendo el nivel. Y además siendo ella por momentos, su peor enemiga. Ella ponía el listón tan alto que en el momento que bajaba de la excelencia al sobresaliente, se le valoraba por debajo de lo que merecía.

Si hay una persona ligada por completo a sus actuaciones en Zaragoza, ese es Javi Jiménez. Compañeros de fatigas y mil batallas en el albero zaragozano. Cada arrancada era un combate. Él buscaba lucirla y lo conseguía. Entendía a la vaca como nadie. Sabía cuál era el instante preciso de llamarla desde tablas, cuál el de pegarle una pasada para provocar el rematazo, o en qué momento llevarla hacia el tablao y que su bravura hiciera el resto. Se la jugó mucho, muchas veces. Su último baile le costó a Javi una grave lesión en la pierna bajando del tablao. Fue en 2018. En 2019 fue la última actuación de su vida, sin poder salir el cirbonero, que todavía no se había recuperado un año después. Hay que imaginar el trago que suponía para Kyra que quería ver lucir a su vaca, pero por contra sufría con el riesgo que corría Javi.

Que en innumerables ocasiones la vaca quiso coger a Javi, era parte del juego. Después en la finca, una vaca noble como pocas. La de horas que pasaron juntos en buena armonía, que solo se veían perturbadas con los festejos en los que se desataba la tormenta. Por eso, por el cariño que le tenía, fue incapaz hacer lo que irremediablemente había que hacer. Así de duro es el campo. La experiencia dice que, cuando un animal ya no puede valerse por sí mismo, lo que le espera hasta su muerte es una agonía. Aunque parezca una contradicción, querer a un animal, a veces es llevarlo al matadero. Se le evita un sufrimiento inevitable que no merece. Duele mucho, pero la naturaleza dicta sentencia a su antojo.

Y hasta aquí llegó la historia de "Milanesa". Ya no pisaría ninguna plaza más. No hace falta recordar lo que hemos vivido en el mundo desde 2020 hasta ahora. En la intimidad del campo pasó los dos últimos años de su vida. Quizá en 2020 hubiera podido hacer su última temporada y ahí, sí, despedirse de Zaragoza con una última pelea con Javi en particular y con La Misericordia en general. Tristemente, uno de los animales que más lo ha merecido nunca, no ha tenido la despedida que merecía. Se apuraron las opciones de un último viaje a Zaragoza en 2021. Si hubiera habido vaquillas, quizá hubiera venido, aunque solo fuera a dar una vuelta al albero. Su físico en Octubre del pasado año, ya no estaba para más. Los tratamientos veterinarios que tuvo para poder haber venido una última vez, fueron en balde. No hubo festejos y ahí se esfumó esa posible despedida. Tratamientos que no era primera vez que tenía. Una vaca que, por cómo se empleaba, estaba molida a golpes día sí, día también. Eso, para recuperarlo, requiere de importantes desembolsos veterinarios. Lo que para muy pocos animales se gastaría. Así son los ganaderos que aman a sus animales. "Milanesa" en su vida se dejó dientes por el camino, tuvo cortes que requirieron de sutura y convivió muchas veces con medicación e infiltraciones para superar lesiones. Un largo etcétera de cosas que se quedan dentro de la ganadería. Era toda una luchadora y una guerrera.

Sabe malo y produce rabia que esta vaca no vaya a tener los reconocimientos que merecería. Si un animal de esta categoría hubiera nacido al otro lado de los pirineos tendría abundantes homenajes que quedarían permanentes para la historia. Pero esto es España y nos falta mucha cultura taurina. Merecería que en algún punto de Navarra tuviera una escultura que la recordara, como pasa en Francia. Merecería también que su cabeza, si así lo desearan sus propietarios, estuviera en La Misericordia en algún tipo de museo. Y ni que decir tiene, que merecería algún azulejo especial en la plaza que durante diez años puso en pie. Desde 2009 hay premio a la mejor vaca de la feria y, al igual que hay una pared donde figuran los toros más bravos de cada año, debería haber una pared con las mejores vacas.

Deja un buen puñado de hijas. Vacas de un nivel alto que obviamente salen perdiendo en la comparación con su madre. Ojalá alguna llegue a acercarse a su nivel. Que la igualen se antoja muy complicado. Vacas como ella salen pocas en la historia. Queda una muy buena descendencia, cosa que no siempre se cumple con las grandes vacas. Se podía haber dado la circunstancia de que en el último año hubiera actuado en Zaragoza con todas su hijas. Son unas cuantas. Algunas de ellas, el gran público no sabe que son suyas.

Al hilo de esto último, no queda otra que agradecer de corazón a la casa de la "Z" la confianza depositada en un servidor para contarle cosas que pocos saben. Obviamente en esas conversaciones se quedarán. De ahí no saldrán. Así debe ser.

Ha sido un placer enorme poder comentar sus actuaciones en Aragón TV y escribir sobre ella en esta web. Estar contando lo que hacía en la arena ha sido un privilegio. Hablar de una vaca que era especial y estar presente en todas sus actuaciones en Zaragoza queda grabado en la memoria para siempre. Y cómo no, escribir un artículo que merece para recordarla, aunque difícil por saber que no va a estar a su altura, ha sido un gusto. Con los cascos puestos encima de la puerta de corrales, imborrable es una arrancada que dejó desde la puerta grande, subiendo al tablao y bajando haciendo hilo, para acabar tirándose en la zona de la enfermería en un remate infinito. Una barbaridad.

La inmortalizará, como no puede ser de otra manera, Javi Domínguez de Taxidermia Alhama. Sacará su mirada y su gesto y cuando la veamos, estaremos esperando a que haga su característico movimiento agitando la cabeza. Ese gesto que siempre indicaba que se le habían calentado los cascos.

En este artículo no procedía recordar alguna cosa muy triste, así que no es que se haya olvidado, si no que no se ha querido mencionar. Ni tampoco ser excesivamente sentimental, porque la grandeza de esta vaca es objetiva, no va amparada en un sentimiento, aunque lo despierte. La vamos a echar mucho de menos. Vale más recordar todo lo que se ha contado y quedarnos con ello, que ha sido muchísimo y extraordinario. Ha sido especial.

Gloria eterna para una vaca brava: "Milanesa".

Víctor Manuel Giménez Remón



    Página publicada en Zaragoza a 1 de Abril de 2006
    Responsable de la página: Víctor Manuel Giménez Remón
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